Habla correcta

⏱️ Tempo de lectura estimado: 5 min



Dentro del Noble Óctuple Sendero, el habla correcta ocupa un lugar central, ya que se la considera una expresión directa del estado de nuestra mente y de nuestra relación con las demás personas. En la tradición del budismo Soto Zen, la palabra no se entiende únicamente como un medio para transmitir información, sino como una acción en sí misma, con efectos reales sobre quien habla, sobre quien escucha y sobre el entorno que se crea entre ambos.

Hablar no es algo neutro. Cada palabra que pronunciamos deja una huella, refuerza una determinada forma de ver el mundo y contribuye a consolidar consciente o inconscientemente nuestras tendencias kármikas. Por iso, el habla correcta no se reduce a <<decir cosas buenas>> sino a cultivar una atención profunda a la intención, al contexto y al efecto de nuestras palabras.

En la enseñanza del Buda, el habla correcta se sitúa dentro del ámbito de la conducta ética, pero no puede separarse del cultivo mental ni de la sabiduría. La forma en que hablamos nace del modo en que percibimos la realidad y del tipo de relación que mantenemos con nuestra experiencia interior. Cuando la mente está agitada, fragmentada o dominada por la reactividad, el habla suele volverse impulsiva, defensiva o hiriente. Cuando la mente se asienta, la palabra también se aquieta.

Desde esta perspectiva, cuidar el habla no significa vigilar constantemente cada frase con rigidez, sino observar con honestidad desde dónde surge lo que decimos. ¿Hablamos para tener razón? ¿Para proteger una imagen de nosotros mismos? ¿Para descargar una tensión interna? ¿O hablamos como una respuesta adecuada a la situación presente?

A práctica de zazen no busca silenciar la palabra, pero sí permite reconocer el trasfondo desde el cual emerge. En el silencio de la postura sentada, se hace evidente cómo muchas palabras nacen de automatismos, de viejas inercias mentales que se activan antes incluso de que seamos conscientes de ellas.

Tradicionalmente, el habla correcta se describe como aquella que es verdadera, útil y pronunciada en el momento oportuno. Estos tres aspectos son criterios que requieren discernimiento.

Decir la verdad no equivale a decir todo lo que pensamos. Hay verdades que, aunque sean factualmente correctas, pueden resultar innecesarias o dañinas si se expresan sin sensibilidad. La verdad, no budismo, no se separa de la compasión. Una palabra verdadera que humilla o destruye rara vez contribuye a aliviar el sufrimiento.

La utilidad del habla apunta a su capacidad de generar claridad, comprensión o alivio. Muchas conversaciones cotidianas están llenas de palabras que no buscan comprender ni acompañar, sino reafirmar posiciones, alimentar conflictos o sostener narrativas de separación. Observar esto no implica juzgarse, sino reconocer cómo el lenguaje puede convertirse fácilmente en un instrumento de división.

El momento adecuado es quizá el aspecto más sutil. Incluso una palabra bienintencionada puede resultar inoportuna si se dice cuando la otra persona no puede escucharla. Saber callar forma parte del habla correcta. En ocasiones, el silencio es la respuesta más respetuosa y más acorde con la situación.

El habla correcta no puede separarse de la escucha correcta. Escuchar de verdad implica estar presentes, sin preparar mentalmente la respuesta mientras la otra persona habla. En la práctica, muchas veces no escuchamos para comprender, sino para responder, corregir o defendernos. Esta forma de escuchar ya contiene, en germen, un habla incorrecta.

Cuando la escucha es abierta, la palabra surge de manera más sencilla y menos forzada. No se trata de buscar la frase perfecta, sino de responder desde una presencia compartida. Neste sentido, la comunicación se convierte en una extensión natural de la práctica, no en un ámbito separado de ella.

En la vida comunitaria, el cuidado del habla y de la escucha es especialmente importante. Una sangha se construye, en gran medida, a través de las palabras que circulan en ella: cómo se expresan los desacuerdos, cómo se señalan los errores, cómo se comparten las dificultades y cómo se reconoce el esfuerzo de las demás personas. El clima de una comunidad refleja la calidad de su comunicación.

Desde la perspectiva del budismo Soto Zen, existe el riesgo de convertir el habla correcta en un ideal moral rígido, generando autocensura o miedo a equivocarse. Porén, la práctica no consiste en hablar “perfectamente”, sino en permanecer disponibles para aprender de cada situación.

A veces hablaremos de forma torpe, impulsiva o poco hábil. La práctica comienza cuando somos capaces de reconocerlo sin justificarnos ni castigarnos, y de asumir la responsabilidad de nuestras palabras. Pedir disculpas, revisar una postura o guardar silencio después de haber hablado en exceso también forma parte del camino.

El habla correcta no es un estado que se alcanza de una vez para siempre, sino un proceso continuo de ajuste, de afinación. Como ocurre con la postura en zazen, no se trata de lograr una forma ideal, sino de volver una y otra vez a la presencia, corrigiendo suavemente cuando nos damos cuenta de que nos hemos desviado.

El habla correcta es una forma de cuidado. Cuidado de uno mismo, al no alimentar discursos internos dañinos o autodespreciativos. Cuidado de las demás personas, al no utilizar la palabra como arma. Y cuidado del tejido relacional que sostiene la vida compartida.

En un mundo saturado de ruido, opiniones rápidas y comunicación reactiva, cultivar una palabra consciente es una práctica profundamente contracorriente. No se trata de hablar menos por principio, sino de hablar desde un lugar más hondo, más conectado con la experiencia directa y menos condicionado por la necesidad de afirmarse.

Así entendida, el habla correcta no es una técnica ni un código de conducta, sino una expresión natural de una vida que se va alineando, poco a poco, con la atención plena y la compasión. Una palabra que no pretende imponerse, sino acompañar. Una palabra que no busca ganar, sino comprender. Una palabra que, cuando es necesario, sabe desaparecer en el silencio.

Entradas relacionadas:

Comunidade Soto Zen Camiño Medio
Visión xeral da privacidade

Este sitio web usa cookies para que poidamos proporcionarche a mellor experiencia de usuario posible. A información de cookies almacénase no seu navegador e realiza funcións como recoñecerte cando regresas ao noso sitio web e axudando ao noso equipo a comprender que seccións do sitio web atopas máis interesantes e útiles.